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lunes, 8 de junio de 2015

Este libro profundiza en las funciones, constantes y matices que ha tenido el grafiti de firma en distintas circunstancias. Denuncia una serie de falacias tejidas a su alrededor, como esa que afirma que el grafiti es algo ilegal, efímero y vandálico, valores creados entorno a una sociedad controladora y capitalista. Tampoco es un ejercicio natural, rudimentario e ingenuo, planteamiento propio de una visión romántica. Se trata de una actividad cultural hija de la civilización que se define, en todo caso, como marginal, precaria y gamberra, con una precisa funcionalidad dentro de lo ordinario y lo extraordinario, del festejo de la libertad y de la denuncia de la injusticia. En el caso del grafiti de firma, el yo-soy, el yo-estuve y el yo-existo se enredan y conjugan, además, de un modo cada vez más latente y patente en un mundo contemporáneo verdaderamente insatisfactorio y opresivo. Así, se confirman ciertas pautas culturales agudizadas en el hombre social de hoy, nunca antes tan dominado por los sueños de libertad y las quimeras utópicas, y a la vez tan enfrentado a los espejismos de un mundo feliz y los fantasmas del control totalitario.
En definitiva, este ensayo es un pretexto para tratar de modo general cuestiones tan fundamentales para nuestro mundo actual como la identidad, la esencia humana, los márgenes de la cultura y la sociedad, la cultura popular y la contracultura, la vertebración, integración y participación en la construcción social de los individuos y los grupos sociales, o los diferentes modos en que el ser humano afronta la vida e, incluso, la muerte física y social. La firma como un grito vital frente a la civilización del “hombre blanco”, definida como la dominación encadenada del hombre por el hombre.

El grafiti de firma. . Un recorrido histórico-social por el grafiti de ayer y hoy
Fernando Figueroa Saavedra. Ed. Minobiti. 358 páginas
13,5x18,5 cm. Castellano






















viernes, 1 de octubre de 2010

Definitivamente, el que haga grafiti o esté relacionado con el y no esté representado en este libro es que no pinta nada, nunca mejor dicho, en el mundo del arte urbano.
De la mano de la editorial alemana Gestalten, Patrick Nguyen y Stuart Mackenzie han recopilado los trabajos y las opiniones de los artistas, responsables de galerías de arte y museos que destacan, a lo largo y ancho del mundo, por su labor en el campo del arte urbano. Una expresión artística sobre la que existen una serie de prejuicios y estereotipos que quedan totalmente demolidos gracias a “Beyond the street”, como el hecho de que el grafiti es sólo pintar las paredes con sprays y rotuladores; que es una expresión artística propia de gente muy joven o que es un arte al margen de los circuitos del arte convencional.
En sus páginas se dan cita autores emergentes, pioneros del grafiti que cuentan en la actualidad con edades comprendidas entre los cuarenta y cincuenta años; pintores o artistas que emplean técnicas peculiares, como el lisboeta Alexandre Farte, que hace retratos a gran escala picando el yeso de las paredes o el portorriqueño Dzine que hace esculturas barrocas inspiradas en la cultura popular, sin olvidar al alemán Boris Hoppek, conocido por sus muñecos de trapo.
Entre los representantes españoles (que también los hay) se encuentran Miss Van, Sixeart, Escif y, cómo no, la magnífica Nuria Mora.
Definitivamente, el que quiera saber qué se cuece en esto del arte urbano, tiene que tener en su biblioteca este “The 100 leading figures in urban art”.

Beyond the Street. The 100 leading figures in urban art
Patrick Nguyen y Stuart Mackenzie (Eds.). Gestalten
400 páginas. Inglés

jueves, 29 de julio de 2010

Más de tres décadas después de su aparición como reportaje periodístico, la editorial 451 pone a disposición del público español la versión íntegra de este trabajo realizado a cuatro manos entre el fotógrafo Jon Naar y el escritor Norman Mailer. Un proyecto que puede ser tenido como el primer acercamiento de un intelectual a la realidad del grafiti y la primera vez que éste es calificado como de movimiento artístico emergente, en contra de lo sostenido por muchos críticos, artistas y, por supuesto, las autoridades.
De hecho, y como buen periodista, Mailer no olvida recabar la opinión al respecto del máximo representante de aquellos que persiguen a los grafiteros: el alcalde de Nueva York, que describe el efecto destructivo y desmoralizador que los grafiteros tienen entre la población. Sin embargo, eso no es óbice para que “La fe del grafiti” acabe siendo un relato épico de los muchachos en su mayor parte procedentes de los guetos, que dedican buena parte de su tiempo a marcar la ciudad con sus nombres.
Un libro que habla de exclusión social, de evasión, de reafirmación personal, de violencia, rebeldía y de arte, aunque sus protagonistas no tengan conciencia de ser o de encarnar ninguno de estos principios, pues su mayor preocupación es poder desarrollar su afición de la forma más osada pero evitando cualquier roce con una policía que no duda en golpearlos, requisarles los útiles para pintar, multarlos y, en ocasiones, castigarlos con el que tal vez sea el castigo más humillante para un grafitero: limpiar las paredes y vagones de metro de pintadas, borrando las suyas y las de sus demás compañeros.

La fe del grafiti. Norman Mailer y Jon Naar
136 páginas. Castellano